Como ultimamente no tengo nada importante que hacer en la vida, me instalé el balcón a
observar el proceso de secado de la ropa, pertrechado de una gorra con visera y
de una silla de director de cine que me regalaron por mi cumpleaños,
sabiendo ya que
el resto de mi vida lo pasaría, fundamentalmente, sentado. Tocaba la
punta de una toalla y me sentaba a esperar en la silla. A los cinco
minutos la volvía a tocar, y anotaba mis observaciones en una libretita
verde: progresión de secado, tanto, tiempo esperado de secado total,
tanto. Hacía lo mismo con otros tejidos, como algodón, lana, etc. También anotaba las variaciones climatológicas: a las diez
cincuenta y ocho el cielo se cubre parcialmente con una nube de tales
dimensiones, o a las once y veintidós se levanta un viento del noroeste
de tantos kilómetros por hora de velocidad, todo calculado a ojo, e
introducía en los cálculos efectuados las variaciones oportunas. Así hasta que la ropa estaba completamente seca. Mi trabajo exige concentración plena, así que no puedo contestar al teléfono, ni al 1004 ni a nadie. Ahora no sé que hacer con estas tres hojas del cuadernito verde, pero como últimamente no tengo nada importante que hacer en la vida, ya dedicaré una mañana a pensarlo.
Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
Es muy probable que si envías tus observaciones y anotaciones exhaustivas al departamento de Físisca-Química de la Universidad del País Vasco u otro similar, les sirve cuando tengas las anotaciones a lo largo de todo un año y sus correspondientes cambios de estación, para realizar una tesis doctoral "had. hoc".
ResponderEliminarNo va a ser menos interesante que el estudio realizado, con profundidad, seriedad y cálculos matemáticos sobre " si no mojamos menos cuando corremos bajo la lluvia: "http://www.enchufa2.es/archives/confirmado-otra-vez-si-llueve-corre.html" que ya he encontrado por ahí.
No hay casi nada que nos parezca intrascendente, que no sirva a un científico friki, para sus investigaciones. Luego el futuro descubrirá a qué se le puede dar aplicación. Y tú, desde tu silla, sentado y poniendo el cerebro a funcionar, favoreciendo a las investigaciones y logros del futuro. Que igual, por otra parte, saquen de la silla a alguien (no como en tu caso que es para poco tiempo) sino a aquel que lo tenga para más largo.