Como no tengo nada serio que aportar a la humanidad, y no me acuerdo de
casi nada, me he ofrecido a la Universidad del Sur de California para
que experimenten conmigo lo que tanto éxito ha tenido con las ratas. Resulta que les han implantado unos electrodos en su
cerebro para que recuperen la memoria. La histórica no, la normal, la de
a ver dónde he puesto el queso y todo eso. Por lo visto, ha funcionado,
y las ratas ahora se acuerdan de todo. Hasta de quien es el hijoputa
que le ha puesto el cable en el cerebro. Que se prepare.
Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
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