Ir al contenido principal

testamento

Para celebrar mi cumpleaños y ante la cercanía de la muerte, que veinte años no es nada, y qué febril la mirada, he resuelto hacer testamento.

Después de darle muchas vueltas, los libros quedan para Andoni, a ver si le entra el gusto por la lectura.

Y si no, que tape con ellos los agujeros de las paredes de su vida, como he hecho yo.

Las bicicletas para Ana, que estoy hasta aquí de llevarle y traerle de la piscina cinco veces por semana. Si no quiere usarlas para ir y venir, que las ponga en su cuarto para colgar las prendas de vestir.

A ver si así disminuye el número de cosas que tiene tiradas y sin ordenar, que es como dejo yo mis asuntos a día de hoy.

Y los electrodomésticos para el Xavi, que es el más osado con los botones de las cosas.

No suele acertar, pero es entretenido. Como me pasa a mí últimamente.

Espero que el notario no ponga pegas.

Comentarios

  1. ZORIONAK,PEDRO!!!!!Déjate de reparticiones y al grano: muere,resucita y anda... Musu handi bat!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Agur, Miguel

Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.

Declaración de intenciones

Las lágrimas se guardan para los entierros, y la vida hay que buscarla allí donde lo dejan a uno. En una casa buena de Cádiz o en el infierno. Donde sea, donde se pueda El asedio, de Arturo Pérez Reverte Esta es la sabiduría de Felipe Mojarra, salinero, de la Isla, de barro hasta las rodillas y que pelea contra el francés, en el año de 1811, en la Bahía de Cádiz, sin saber por qué. Y esa es la que buscaré compartir con vosotros cada mañana desde este rinconcito de la red. ¡Qué gusto volver a escribir!