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brujas

El Senado rumano votaba una propuesta de Ley para regular la actividad de brujas y nigromantes, para que estos tuvieran que responder, como cualquier profesional, de sus trabajos, de manera que si te pronostican que te vas a casar con alguien muy famoso y luego resulta que no lo conoce ni dios, tengan que pagarte un tanto. Pero el Senado votó que no, al parecer mediatizadas sus señorías por sibilinas amenazas emitidas por los profesionales del sector, a ver si el futuro te va a deparar lo que no quieres, o a ver si se van a juntar todas las enfermedades en tu familia, o todas las plagas de mosquito - tigre, o todos los programas de Belén Esteban en tu tele. De manera que en Rumanía adivinos y echadores de cartas rumanos siguen campando por sus respetos y riéndose del personal. No como aquí, que no creemos en esas tonterías.

Chávez y el loro

La policía colombiana andaba mosqueada. Cada vez que estaban encima de los traficantes para detenerlos por sorpresa, desaparecían del mapa. Resultó que era el loro, que detectaba la presencia de la pasma antes que nadie y se chivaba, profiriendo alaridos que ponían en guardia a los narcos. Como estaban más que hartos de la tomadura de pelo, detuvieron al loro, después de leerle sus derechos, que se fue inventando el sargento mientra hablaba. El loro se fue con la policía sin oponer resistencia. En parte porque es un loro, y los loros no oponen resistencia cuando se coge su jaula y se les lleva de acá para allá, y en parte porque está más que acostumbrado a las rejas, y las de la prisión hasta le parecían más bonitas que las de casa, y la comida más jugosa, y los chistes verdes de los funcionarios, más entretenidos. Pero como a los animalistas la felicidad de los animales solo les importa de boquilla y para montar follón, prepararon una parda pidiendo la liberación del bic...

Los personajes del domingo: la Barbie

Había una vez un narcotraficante rubio y de ojos azules al que le llamaban la Barbie. Su detención fue un logro tan importante para la policia mexicana que grabaron un video con el delincuente esposado. Si no, no nos cree nadie, decían. El problema era que durante la grabación la Barbie no dejaba de reirse. A lo mejor le hacían gracia los policías, tan nerviosos. O se reía imaginando la diferencia entre el sueldo de sus captores y el suyo. O la que había entre la vida que le espera a un policía federal mexicano y la que le espera a un narcotraficante de altos vuelos, aún en la cárcel. O se carcajeaba al oir el número de asesinatos que le imputaban, que eran la cuarta parte de los que había protagonizado, qué pandilla de merluzos estos agentes. O se moría al ver que el soborno al juez, por el que ya había pedido precio, iba a costarle ocho veces menos de lo que tenía presupuestado. O le hacía gracia que le llamaran la Barbie, cuando él sabia que era Ken.

adivinanza

- ¿Que te pasa, guapa? Cuéntamelo a mí que yo te lo arreglo. Tenéis tres oportunidades para averiguar quien hizo este pregunta a una niña que lloraba en la escuela: a) su maestra b) el bedel c) Esperanza Aguirre el día de la inauguración del curso NÓICULOS: Por supuesto, la c)., por tres razones: a) La frase "cuentamelo a mí, que yo te lo arreglo" hace muchos años que está destarrada del lenguaje de los padres y de las maestras y de los bedeles, incapaces todos de arreglar nada ante la complejidad del mundo infantil y juvenil. b) la concentración de "(cuenta)me(lo)" "mi" y "yo" en una sola frase con ocho palabras: más del 35%. c) es la frase de cabecera de Esperanza Aguirre cuando sale armada de su teléfono móvil por las calles de cualquier pueblo de la comunidad, dispuesta a resolver cualquier desaguisado que hayan montado la caterva de inútiles de los que cree estar rodeada.

gorilas

Estaba yo desayunando un bol de cereales integrales de esos amargos cuando leí que unos investigadores andaban revolviendo entre la mierda de los gorilas. Por supuesto, dada la importancia del tema, dejé a un lado el desayuno y seguí leyendo. La razón de tan curioso desempeño científico era el interés por conocer el origen de la malaria. Y efectivamente, allí estaba, entre las deyecciones animales, vivito y coleando el cabrón de bichito que después el mosquito llamado anopheles se encargó de trasladar de un gorila a una persona humana, imagino que pensando que era un gorila, porque si no, hay que concluir que el jodido anopheles tenía muy mala fe, o muy mala vista, o la persona mucho pelo. De malaria mueren un millón de personas cada año, así que queda por ver en qué acaba todo esto, ahora que sabemos de donde viene. Entretanto, se me ocurre que podemos contratar los servicios de un mosquito tigre de estos que pueblan mi entorno para que les pegue la varicela a los gorila...

olvidos (2)

Si fuera verdad, como sueña Saramago en La Caverna, que dos debilidades suman una fortaleza, estoy en el camino de convertirme en una fuerza de la naturaleza. Pero no es verdad, y bien lo sabe. Que una debilidad y otra suman dos debilidades, o más, es cosa demostrada. Al menos, desde que Aznar fue presidente del gobierno de España, cosa que sucedió, aunque ahora nos parezca imposible. Así que como no puedo sumar mis debilidades, las separo, en el tiempo y en el espacio, para que nadie pueda observarlas juntas. Aunque no siempre lo consigo. Mejor, no lo consigo casi nunca. Anteayer se me quemó la comida y dejé la puerta de la calle abierta para que entraran los amigos de mis hijos a robarme la nocilla. Y ayer me olvidé el móvil y la documentación, y me dí cuenta de ambas cosas en mitad del arcén de la autopista, a la altura de Elgoibar, cuando trataba de dar cuenta de una avería. Todo de dos en dos. O más.

sobaos

Fui a Santander y compré sobaos. A ver. Seis sobaos. De casi doscientos gramos cada uno. De la Casa Macho. Sin conservantes, ni colorantes ni nada, y sin más etiqueta que una que decía que me he comprado un producto de los de verdad. Al contrario de lo que comentaba ayer en estas mismas absurdas reflexiones, en el paquete no se encontraba información alguna relacionada con la energía, las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas, la fibra y la sal que contenía el producto. Ni falta que hacía. Ahora los sobaos salen cada mañana a la mesa en el desayuno familiar que me he inventado. Y los van comiendo. Poco a poco, miga a miga. Al caer en el estómago, el bocao de sobao retumba. Será el eco, dice el Xavi. Claro, con el estómago vacío, replica Andoni. Luego no quieren nada más. Y no se llevan ni bocadillo para media mañana. Y a la noche con unas pocas vainas se llenan enseguida. Un sobao bien dosificao cubre todas las necesidades de nutrientes de una manada de ñus, y ...