El Senado rumano votaba una propuesta de Ley para regular la actividad de brujas y nigromantes, para que estos tuvieran que responder, como cualquier profesional, de sus trabajos, de manera que si te pronostican que te vas a casar con alguien muy famoso y luego resulta que no lo conoce ni dios, tengan que pagarte un tanto. Pero el Senado votó que no, al parecer mediatizadas sus señorías por sibilinas amenazas emitidas por los profesionales del sector, a ver si el futuro te va a deparar lo que no quieres, o a ver si se van a juntar todas las enfermedades en tu familia, o todas las plagas de mosquito - tigre, o todos los programas de Belén Esteban en tu tele. De manera que en Rumanía adivinos y echadores de cartas rumanos siguen campando por sus respetos y riéndose del personal. No como aquí, que no creemos en esas tonterías.
Mikel somos todos los que hemos perdido algo antes de tiempo. El padre, las ganas, el anillo de boda... Mikel somos todos los que hemos enfermado mal y pronto. Mikel somos los que, pese a lo uno o a lo otro, todavía conservamos el interés por levantarle la falda a la vida, a ver qué lleva debajo. Mikel es también el nombre de mi sobrino, al que a veces despierto con este guiño por las mañanas.