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El coronel no tiene quien le escriba

Egunon Mikel,  Te pongo aquí el final de "El coronel no tiene quien le escriba". Ojalá te animes a leer el resto. Y que esa sea la manera de empezar a leer al mejor contador de historias en lengua castellana de cuantos me alcanzan la memoria y mis rudimentarios conocimientos. Ayer murió Gabo, el inolvidable García Márquez. Habla de un coronel arruinado que vive con su mujer, y cuya única esperanza es que el gallo que crían gane una pelea. El coronel no supo si había oído esa palabra antes o después del sueño. Estaba amaneciendo. La ventana se recortaba en la claridad verde del domingo. Pensó que tenía fiebre. Le ardían los ojos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recobrar la lucidez.   - Qué se puede hacer si no se puede vender nada -repitió la mujer.   - Entonces ya será veinte de enero -dijo el coronel, perfectamente consciente-. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.  - Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocu...

Mira detrás

Egunon Mikel, Hoy voy a hablarte de inteligencia. En contra de lo que dicen algunos, debo explicarte que no hay personas listas y personas tontas. Antes bien, en las personas, en todas las personas, dosis más o menos altas de inteligencia conviven con dosis más o menos altas de estupidez. En algunas personas hay más de inteligencia que de estupidez, como es tu caso o el de tu madre. Y en otras personas hay más de estupidez que de inteligencia, como es el caso de Cristiano Ronaldo o el mío propio. En fin, hay personas que tienen un 50% de inteligencia y otro 50% de estupidez. Estas son las más desconcertantes, porque cuando las ves venir nunca sabes a qué atenerte. La inteligencia, cualquier inteligencia, es un potencial, más que una cualidad. Y desarrollarla depende de muchas cosas, pero sobre todo, del entorno que uno tenga y de los huevos que le eche. De ahí que personas con 140 de coeficiente intelectual terminen delinquiendo y en la cárcel, o sumidas en el pozo de las drogas,...

¿Por qué (yo)?

Egunon Mikel, por si no has ido a misa esta mañana, o por si has ido y te has quedado dormido, te cuento la homilía que he preparado mientras no escuchaba la homilía. Va Dios y le dice a Abraham que deje todo y que se vaya, que le promete algo mejor, una tierra que mana leche y miel. Y Abraham lo deja todo y se va. Sin preguntar por qué. O por qué yo. Será porque era Dios. O porque era Abraham. Hoy no pasan estas cosas. Si tú le dices a alguien que haga algo, lo que sea, te pregunta por qué. O por qué él. A lo mejor porque no eres Dios. O porque él no es Abraham. El caso es que hoy las cosas son así. Mejor dicho, las personas son así. Y yo pensé que bien estaba saberlo, para obrar en consecuencia. Y desde entonces escribo en un papel el por qué y el para qué de cada tarea que empiezo. Por mi mismo, que tengo una cabeza... Y por si tengo que pedir a alguien que haga algo.

Vivir en campo contrario

Egunon Mikel: Ya sabes que el fútbol es como la vida. Y como en la vida las personas, los equipos de fútbol se dividen en dos: los que piensan en defender antes que en atacar y los que piensan en atacar antes que en defender, los que prefieren la seguridad y los que buscan el gol aún a riesgo de ser goleados, los que presionan al rival en campo contrario y los que le esperan en campo propio. El éxito, ganar, no es siempre para los primeros. No te confundas. Como en el fútbol, la vida está llena de ejemplos miserables de gente que a la que no le va mal colgada del larguero de su propia portería. Ayer el Xavi y yo nos mirábamos y sonreíamos viendo a los leones comerse al Madrid. Le explicaba después que el fútbol es como la vida que le toca vivir a él. Que vivir en campo contrario es dejarse de historias y de complejos. De "no puedos" y del "es superior a mi, o a mis fuerzas". Es levantarse de la cama y decir "aquí estoy yo" y ahí enfrente mis tareas...

En conservación

Egunon, Mikel. el lunes, yendo con tu primo Xavi a San Mamés, lo ví preocupado. Resulta que a su novia la habían ingresado en el Hospital debido a unas fiebres altísimas. A su novia, sí. Xavi, con once años, tiene novia formal desde hace casi un año. Cosa que demuestra que la preadolescencia ya no es lo que era, y la Modernidad tampoco, ni la Posmodernidad, y que tiene a los sociólogos muy perdidos. Le pregunté a ver qué tal, y me dijo que la habían metido en conservación. - ¿En conservación?, pregunté. - O algo así, me contestó. La imaginé metida en un bote de formol, flotando lentamente. Y luego en un bote de bonito Campos, con su etiqueta y su fecha de caducidad, en aceite. - ¿No será en observación? - Sí, eso. Y respiré más tranquilo.

De rodillas, como los Magos (y en recuerdo de Jose Luis, tu aitite)

Egunon  Mikel: hace muchos años la gente se arrodillaba bastante. Cuando había dioses, delante de ellos. Y cuando había reyes, también delante de ellos, porque los reyes eran algo así como sobrinos, o enchufados, de los dioses. Hoy ya casi nadie se arrodilla delante de nadie, pero muchos viven arrodillados. Algunos políticos, delante de sus líderes o de sus partidos, cuando tienen que votar lo que no creen, o lo que saben que no es bueno aunque Mariano o Ruiz Gallardón digan que es bueno. Algunas personas viven de rodillas delante de la tele, o de las marcas. A otros los arrodillan los cabrones de sus jefes, o de sus parejas, y no saben levantarse, o no pueden. De rodillas uno debiera caer, así, pum, como los Magos (Mateo 2, 11), cuya fiesta celebramos estos días, cuando se encuentra cara a cara con Dios. Y nada más. Y por lo tanto, habría que reservar lo de arrodillarse para esas ocasiones, que en la vida pasan una vez, o ninguna. Para el resto de las veces, y de los días,...

Cuento de Navidad

Egunon, Mikel: aunque yo creo que Jesús nació en el anonimato más absoluto, y que no hubo ni estrella, ni mula ni pastores cantando villancicos, me gusta la historia de los magos de Oriente. Porque eran tipos que buscaban, buenas respuestas o nuevas preguntas. Y también porque eran tipos que soñaban. ¿Recuerdas la historia? El malvado rey Herodes les había hecho prometer que le dirían dónde estaba el niño. Para matarlo, valiente sinvergüenza. Pero los magos,  avisados en  sueños de que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.  No queda otra que soñar. Solo así se encuentra el camino que lleva a casa. Feliz Navidad