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La reina madre

A la Hidroterapia a la que fui se entraba por una puerta en la que ponía cuidado con el escalón, pero estaba mal, porque debería poner cuidado con la de señoras que te vas a encontrar ahí dentro flotando en el agua caldosa. Porque lo primero que ves, porque es que se te van los ojos, es a un especimen con gafas, pero no de piscina, sino de las de ver, de pasta, mascando chicle y con un gorro de ducha flotando sentada gracias a un flotador especial y haciendo así con los brazos como si la flotación dependiera de ello, justo en el medio de la piscina, y dirigiendo un coro de otras cinco mujeres, las cuales se atropellan unas a otras en la conversación, como rivalizando a ver quien grita más. Mira, un hombre, hacedle sitio chicas, dijo la reina madre al verme tropezar con el escalón, pese a la advertencia. A ver cómo te metes ahora en la piscina y te pones a mover la pierna. Yo retrasé el momento tanto como pude, hablando con la fisio, preguntandole cómo va esto, aquí está ...

Hidroterapia

El médico dijo que iba a poner urgente para que me llamaran enseguida. Y pasó un mes y medio hasta que me llamaron. De lo cual deduje que en el sistema de salud que tenemos, por delante de lo urgente pasan los enchufes, tan españoles ellos, los casos extremadamente urgentes, aquellos en los que el médico pone o llamáis pronto u os quemo las dependencias , y los casos de vida o muerte. Sin embargo, la espera mereció la pena. Quien no haya pasado por una piscina de hidroterapia al menos una vez en la vida es que no ha vivido. En los próximos días iré desglosando esta experiencia singular, pero baste decir que hidroterapia es cuando te metes en una piscina pequeña de agua caliente con cinco señoras y compartes con ellas la conversación y los jugos corporales bajo la mirada ausente de un fisioterapeuta, o al menos eso pone en la bata.

Vivir sin salpicar

Llevo mes y medio metido en una piscina a todas horas, así que no tengo tiempo ni de escribir. Como esta espalda lesionada no se regenera por sí sola, y de los médicos no cabe esperar más que aportaciones insustanciales, voy haciendo la guerra por mi cuenta. Debo comenzar diciendo que yo en la piscina, como en la vida en general, procuro desplazarme sin salpicar. Pero también en esto soy una rareza. Hay domingos por la mañana en que me siento igual que David Meca yendo de Ibiza a Valencia entre tiburones, medusas, bofetadas de los "compañeros" de travesía y olas de cuatro metros, cuando lo único que intento es hacer veinticuatro largos a espalda. Igual que dan el carnet de conducir deberían dar el de pasear por la vía pública o el de nadar, a quien se lo gane. Porque la verdad es que me entreno entre facinerosos, de los que recibo puñetazos, arañazos y golpes de pie en las costillas, gente que descarga sus frustraciones contra el agua, escondiendo tras los g...

El ciclo de la vida

Estaba tan contento porque iba a celebrar su catorce cumpleaños, que decidió prepararse la ropa que se iba a poner. Ir guapo ese día era fundamental. Aunque era pleno invierno optó por una camiseta fresquita de verano, una sudadera de entretiempo, y encima una chaqueta de chándal. Por abajo sus pantalones preferidos, sin cinturón, sus calzoncillos de enseñar la parte de arriba, y sus zapatillas nuevas, de marca. Fue tanta la concentración que puso en este ejercicio de preparación que olvidó que en cada pie solo va un calcetín, y metió un par en cada zapato. Le pareció que así quedaba mejor el conjunto, a los pies de la cama, esperando a cubrir su cuerpo. Con el paso de los años cometía cada día nuevos despistes. A cual más chirene. Y cuando los comentaba en las comidas de Navidad, en su familia recordaban siempre lo de los calcetines. Y al ver que su hijo, el día que cumplia catorce años, repetía exactamente el mismo tonto desliz, se dió cuenta de que el ciclo se repe...

Orden y caos

Cuando Dios creó el mundo, lo que hizo fue poner orden en el caos, pero luego, instalados el hombre y la mujer en medio de la creación, las cosas volvieron a tender al caos. Y Dios, visto el infortunio, se desanimó, y alentó a todo tipo de descerebrados para devolver la creación a su estado caótico inicial, y así recrearlo todo de nuevo. Así vinieron los señores feudales, los lores británicos y, más modernamente. el FMI y las agencias de calificación de riesgos. Sin embargo, las cosas permanecen en un estado semicaótico que no es ni chicha ni limoná, así que ha puesto todo en manos de uno de mis hijos, el cual es capaz de sembrar el desorden más grande en cinco minutos en diez metros cuadrados. Yo creo que ahora sí.

Feliz año nuevo

Cuando el 8 de enero te desean feliz año, y lo hacen porque es la primera vez que te ven desde Nochevieja, te preguntas hasta cuando le desean feliz año a uno si no lo ven desde Nochevieja, porque está claro que en marzo o en abril esto no pasa. Yo suelo sonreir mucho y decir "igualmente", que parece muy educado pero es una descortesía tremenda, como si dices buenos días, por la mañana, y te contestan "igualmente", a quién se le ocurre. Pero nadie se molesta, y he pensado que es porque si sonríes a alguien ni se fija en lo que dices.

Era eso.

Según un estudio publicado en el BMJ (British Medical Journal) las capacidades del cerebro, como la memoria, el razonamiento y la comprensión, pueden empezar a deteriorarse a partir de los 45 años de edad. Más concretamente, dice que las personas entre 45 y 49 años hemos perdido ya el 3,6% de nuestra capacidad de razonar. Eso es lo que yo notaba, que iba perdiendo facultades mentales, que me quedaba sin palabras, que decía algunas que eran consideradas melonadas por los humanos de mi entorno. Sin embargo, no había podido precisar que eso pasara a un ritmo de decrecimiento del 3,6% cada cuatro años. A mí me parecía más. El estudio no detalla las posibles causas del deterioro. Y casi mejor, porque si lo hiciera no podría dormir pensando en que no he comido suficientes zanahorias, en que no he ido nunca a la ópera, en que he cruzado demasiados semáforos en rojo (a lo mejor, el 3,6% de los que estaban en ámbar), en que a mi dieta siempre le ha faltado vitamina B-12, o en que...