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Los adjetivos

Egun on, Mikel como el fútbol es como la vida, veo mucho fútbol a ver si aprendo algo de la vida.   Una de las cosas que he aprendido es que no es conveniente utilizar los adjetivos para un fin distinto del que tenían en el momento de su creación. Es lo que hace mucha gente es sus conversaciones estándar: las del bar, las de la salida del colegio de los hijos y las de pasear con las amigas y los amigos, ahora que se ha puesto tan de moda el hacer cinco kilómetros a las mañanas. En esos diálogos se reproducen con mucha frecuencia los adjetivos vergonzoso, impresentable y lamentable. Es lo que hicieron muchos al acabar la final de Copa aplazada de 2020, aquella en la que la Real Sociedad de Fútbol ganó al Athletic en un partido malísimo. Del Athletic oí decir que habían jugado un partido vergonzoso, impresentable e impropio. Y no. Jugaron mal. Igual de mal que la Real. O peor, a veces. Impropio es mandar a Errejón al médico desde un escaño del Congreso. De la derecha, el escaño. Impr...

El todo y la parte

Egun on, Mikel como el fútbol es como la vida, veo mucho fútbol a ver si aprendo algo de la vida.     Una de las cosas que he aprendido es que no se debe juzgar el todo por la parte.   Apunta.   Cuando un buen profesional se jubila, no lo juzques por esos cinco últimos años en la empresa, en los que no hizo otra cosa que dar por saco a todo el mundo. Esa es la parte. El todo es su trayectoria de 35 años.   No evalúes nunca a un alumno solo por su examen, porque la evolución, y el rendimiento, son más que una prueba escrita.   No digas de un partido que fue una mierda solo porque perdiste, porque el juego es más que el resultado.   No juzgues la final de Copa, aquella final aplazada de 2020, por sus últimos 30 minutos. Algunos ilustrados lo hicieron: “la Real fue superior al Athletic de principio a fin”, escribieron. Esto es, el todo, por la parte: porque hasta el minuto 60 nadie fue superior a nadie. Luego sí. La Real Sociedad de Fútbol...

El Bruselas

Egunon Mikel: yo de mayor quiero ser Europa, y que mi trabajo sea dar recomendaciones a los países. Levantarme a las mañanas y convocar a mis asesores y al responsable del Gabinete de Ocurrencias y preguntar a ver qué podemos recomendar hoy, huevos con beicon, señor, no, hombre, en plan política y así, ah, pues que reabran las fronteras en cuanto puedan para reactivar el turismo, buena idea, es corta, con mucho sentido común, no les compromete a nada..., venga, trae el boletin y la escribimos. Y al cabo de dos horas, tomando un vermú con Carpano debajo de un cuadro de Tapies y al lado de un ventanal con vistas a la Grand Place, poner el noticioso y escuchar: "Bruselas recomienda..."

El terrazas

Egunon Mikel: empecé a pensar que las terrazas son un lugar inhóspito cuando Emilio me explicó que lo más del verano en Santa Pola era tomarse una paella en una de ellas con la única separación de un bolardo entre el arroz y el CO2 del escape de los coches con matricula de Madrid que circulaban por la calzada, y desde entonces, las he mirado con ojos inquisidores, es decir, con ganas de pegarles fuego, dejando así más sitio para que por las aceras puedan transitar personas, animales y objetos, asunto muy importante en unas pocas fechas, cuando lleguemos a la fase que corresponda, sin tener que reducir al mínimo, ahora que la cosa está jodida, la distancia que nos conviene guardar entre humanos, por mor del metro y poco que deja la terraza entre ella y el local al que pertenece. Y aquella mirada de Torquemada a esos conglomerados de desorden se ha ido con el tiempo convirtiendo en repelús y escalofrío al ver multiplicarse el plástico que los conforman, polietileno para depositar el...

El vocablos

Egunon, Mikel ¿Sabes si alguien se ha molestado en leer el pie de página de la Orden Ministerial que establece entre las medidas sanitarias el establecimiento de una distancia de seguridad de 2 metros entre personas, y que dice que a la ampliación del espacio entre seres humanos le corresponde una corrección inversamente proporcional de los tiempos de parloteo en las tiendas mientras haya cola a la puerta, que parece que hay gente que tiene que decir un determinado número de palabras cada día, y como no las dice en casa, porque ya no le aguanta nadie, pues sale a la calle a agotar el cupo con la farmacéutica, el carnicero, la panadera y el frutero, con un interés insano en cómo se encuentran todos los familiares de cada uno de ellos, que hasta los cojones están de repetir las mismas chuminadas a todas las clientas agotadoras y en compartir hasta los detalles más irrelevantes de la vida propia, que, ahora, en tiempos de confinamiento, es una mierda de vida exactamente igual a la de cu...

El ventanas

Egunon Mikel ¿No te sientes muy observado cuando vas al súper? Pues es porque a la sombra del cornavirus se multiplican personajes pintorescos, entre los que prolifera, por encima de muchos, y solo superado por el notas, el ventanas. El ventanas se levanta temprano, hace sus abluciones, desayuna frugalmente y se sienta junto a la ventana con su cuaderno de confinamiento, en el que va apuntando sus observaciones: "la señora del 8 va camino de la panadería". Y luego deja vagar a sus pensamientos: "a ver si hace como ayer, que fue tres veces a la panadería, para darse una vuelta, supongo; lo que es raro es que todavía no haya salido el calvo de gafas con el perro, ah, si por ahí viene". Y anota "el calvo del perro pasa tres veces en veinte minutos". Y sus pensamientos, "¿pero no era el mínimo tiempo posible y lo más cerca posible de la casa de uno? Vete a tu casa ya, caradura." Asi le dan las dos. Niceto, a comer, escucha. Come con su señora, qu...

El notas

Egunon Mikel pese a que tienes pocos años, ya te has enfrentado a muchas pruebas en la vida. Operaciones delicadísimas, viajes a los confines de Europa, encuentros con delincuentes peligrosos en los túneles del metro... Sin embargo, te quedan aún pruebas durísimas que superar hasta alcanzar la cima de la vida. Una de ellas es la de conocer a un ser humano al que no podrás dejar de mirar y preguntarte qué madre lo parió, o contrá qué se golpeó tiempo atrás. Me refiero a "el notas". Antes, en la era de la normalidad, el notas era el padre que, en un partido de alevines, cuyo resultado importa tanto como el conocimiento de las habilidades musicales del verdel del Cantábrico, aprovecha el silencio del respetable para decir al chaval de dieciséis años que está pitando el partido, bien alto, para que lo oiga todo el mundo, aquello de "arbitro, no tienes ni puta idea". En estos tiempos de pandemia y confinamiento el notas da todo de sí, porque la gente está tan aburr...