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Ignacio y los contextos

Egunon Mikel: me sorprenden las audiencias de la series policíacas americanas en España. Es más entretenido leer la prensa o escuchar la radio. España es un país policiacamente (imagino que esto está mal dicho) entretenido. En los Estados Unidos los encuentros entre policías y sospechosos se producen en callejones aislados (en España no hay tantos callejones sin salida repletos de cajas y contenedores como en USA, eso es cierto) o en cubículos grises herméticos y deprimentes. Aquí se usa la cafetería. Allí se ponen gafas oscuras y hablan bajito. Aquí no: imagínate que eres el presidente de un gobierno autonómico y te llama un policía para quedar. Pues aunque el tema te dé mala espina, le citas en el bar de enfrente, en la mismísima Puerta del Sol, que es como el desierto de los Monegros pero al revés, con mucha gente yendo, viniendo, estando y sacándose fotos, y no te llevas ni gafas oscuras, ni el bigote postizo, ni dos guardaespaldas, ni un par de testigos por si al policía se le o...

defensa de la palabrota

Egunon Mikel: El otro día me pillaron delante de un parquímetro cagándome en todos sus muertos y en la puta que lo echó, al parquímetro. El jodido no me daba el ticket y se quedaba con el euro. La persona que me vio tenía una imagen de mí que no concordaba con lo que estaba viendo, y de inmediato, bajé del pedestal en el que me tenía subido y pasé a ser para ella un ser humano común, del grupo de los maleducados. No soy el único perjudicado por los juicios ajenos. El otro día, en Pina, Pedro Sánchez dijo coño y Mariano Rajoy dijo que sobreactuaba. Ni la persona que me vio jurando en la calle ni Mariano Rajoy han descubierto aún lo liberador de la palabrota, y su poder para aportar significados a un mundo en el que no hay más que significantes. Fíjate en Cristiano, todo lo que llevaba tragándose desde que no da una a derechas, y cómo ayer, nada más meter el primer gol, se cagó hasta el el último socio del Madrid, el pobre. Tampoco han descubierto, ni el testigo de mis exabruptos...

UNA DE DISCULPAS TONTAS

Egunon Mikel: Lo de Celia Villalobos el otro día en el Pleno del estado de la Nación me recuerda a cuando era pequeño. No sabes a cuántos de nosotros nos han pillado jugando a barcos, o a tres en raya, o leyendo revistas, digamos, de poca altura cultural, en medio de una clase. Los más osados inventaban una disculpa cuando les llamaban la atención, lo cual no valía para nada, bien por la ridiculez que revestía la propia excusa, normalmente una cosa muy absurda, bien por el argumentario poderoso del profesor de turno. Yo aprendí que eso está mal. Aunque la clase sea un pestiño, como pasa tantas veces. Y que no hay excusa que valga. Te comes las tonterías que dices y cumples el castigo. Pues bien, ya puedes haber sido la mejor alcaldesa de Málaga, y la Ministra de Sanidad más imaginativa y ocurrente, ya puedes estar capacitada por tu condición femenina para hacer dos cosas a la vez, ya puedes trabajar mucho y merecer desconectar un rato de cuando en cuando, ya pueden haberte pilla...

Botas de superhéroe

Egunon Mikel: el partido se había puesto para machotes. Perdiendo 3-0 al descanso. Lloviendo. Con unos charcos que parecían el océano Pacífico.Con un árbitro que se había olvidado las lentillas en casa y con un equipo contrario que les había comido la moral Desde el minuto 1 de la segunda parte se vió que iba a pasar algo grande. Xavi y Egoitz, los capitanes, dijeron que se había acabado el baile y pusieron cerco a la portería rival, verticales y profundos. Su portero salvó tres goles cantados hasta que Xavi abrió la lata. Fue a pase de su primo Oto, desde el cielo. Xavi se lo agradeció, y siguió el acoso. Jagoba hizo el tres - dos al minuto siguiente, y ya se sentían invencibles. Pero perdieron, 4 - 2. Un partido memorable. Luego me dí cuenta de que Xavi había jugado con las botas que usaba su primo Toni, y entonces lo entendí todo: con botas de superhéroe se llega a balones imposibles, se dan pases de centrocampista alemán y se marcan goles a porteros imbatibles. Gracias, Oto...

Los héroes salvan a la humanidad

Egunon Mikel: héroes hay bastantes, pero como estamos acostumbrados a verlos con capa, o vestidos de manera estrafalaria, no reparamos en ellos cuando pasan a nuestro lado oliendo a diesel - fuel for life - eau de toilette, o con el morro sucio de los macarrones que se acaban de meter entre pecho y espalda. Y sin capa, encima. Siempre hay trabajo para los héroes. A veces es un trabajo normal, como aprobar primero de la eso o como ganar el Campeonato del Mundo de trial. Y a veces es un trabajo difícil, como cuando les toca rescatar a un ángel. Ya sabes que los ángeles, de volar, muy bien, pero en lo de nadar no se arreglan. Los ángeles hacen que la vida sea maravillosa, y por eso los héroes, y todos los demás, los eligen para pasear, porque se ríen a todas horas, con una risa contagiosa y desmelenada, pero a veces tropiezan con su propia risa, y caen, y si el mar está revuelto, la cosa se complica. Complicado o no, los héroes se aplican a su trabajo. T...

Una deuda de 20 euros por no ir a un cumpleaños

Egunon Mikel: te prevengo. Cuando tengas hijos, protégete de la posible estupidez de los padres de sus compañeros de clase. Si no, te pasará lo que les pasó a  los padres de Alex, de 5 años, de Plymouth, que tuvieron la osadía de no enviar al crío a un cumpleaños al que estaba invitado , y a los que ahora, los padres del homenajeado reclaman 16 libras por daños y perjuicios. Se encontraron con la reclamación en la mochila de Alex. Importe, concepto, cuenta corriente en la que realizar el ingreso... Los padres de Alex dicen que no pagan, claro. Que esas no son formas de reclamar. Así no se puede. Uno va feliz por la vida, con las defensas bajas, pensando que todos los padres de los amigos de sus hijos son gente normal, y de repente, zas!, factura. Dos idiotas desocupados empeñados en cuadrar sus cuentas a cuenta del vecino. Yo los llevaba a asuntos sociales para que evalúen su competencia.

Simeón

Simeón era un viejito piadoso y honrado que vivía en el tiempo de Jesús, cuando este nació. Esperaba el consuelo de Israel. Esperaba. Aunque yo conocí a Simeón en París este pasado mes de junio. Vendía llaveros de la torre Eiffel, a un euro la decena, delante la Catedral. Seguía esperando (esperar es lo único que queda a millones de personas en toda Europa, en medio de las risitas de Montoro y de Rajoy). Le compré seis euros de esperanza. Sesenta llaveros que están en la estantería de casa y que regalo cuando alguien espera algo. Simeón murió con los primeros fríos de diciembre, helado en una esquina de la Ille Saint Louis, con unos llaveros en la mano y una sonrisa en los labios. Me dijeron que la noche anterior le vieron hablando con un niño, y después dejar escrito con tiza en la pared de un portal que ya podía morir en paz. A los que sabéis que estos días veréis la cara al mismísimo Dios, feliz Navidad. A los que no, salud.