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Egunon Mikel: lamento lo de tu pie. Seguro que al que te pisó le empujó Bárcenas. De hecho, llevo unos días pensando en él. ¿Tú no? Pensaba que si a un Presidente del Gobierno le pillan mensajeándose en tono coloquial con un ex-tesorero-presunto-delincuente,  y luego se expresa en público desacreditándolo, debe dimitir, porque la gente no confia en los presidentes del gobierno que tienen dos lenguajes. Si un Presidente del Gobierno emplea sus montoros o sus florianos para decir lo que no puede, debe dimitir, porque un presidente del gobierno debe poder decir todo lo que quiera. Si la persona a la que le has encargado llevar los dineros de tu organización ha ido amasando durante veinte años una fortuna en Suiza debes dimitir, porque no sabes elegir ni sabes evaluar a tus colaboradores. Si la Secretaria General de tu organización tiene la competencia comunicativa bajo mínimos, como cuando lo de la "indemnización en diferido", debes cesarla (e invitarla a recluirse ...

Todos somos (un poco) Bárcenas

Egunon, Mikel. Yo creo que todos nos parecemos en algo a Luis Bárcenas. Algunos te hacen una peineta en cuanto piensan que les miras raro. Otros tienen la costumbre de guardar lo suyo en muchos sitios distintos, como él con sus chines, en distintas cuentas que van apareciendo por ahí. Otros, debido a una alteración cromosómica, no saben distinguir lo grande de lo pequeño, y piensan que una cuenta con ciento y pico mil euros es una cuenta pequeña, que se tiene ahí, en Bankia, para hacer frente a gastos de poca monta, como cuando te quedas en la calle sin llaves de casa o cuando el coche te deja tirado entre Pinto y Valdemoro (Madrid). A mi, como al ex-tesorero del PP, no me gusta que el dinero esté ocioso, así que en cuanto veo un billete de cinco reposando en la estantería, lo pongo a barrer la sala o a planchar. Y si veo una moneda de diez céntimos escaqueándose en el tambor de la lavadora, haciéndo además un ruido de esacándalo, tan molesto para la vecindad, se pasa tres dí...
Egunon Mikel: ¿ Viste ayer a Mariano Rajoy en la tele ? Estaba radiante. Y lo entiendo, porque no hay nada más bonito ni más emocionante que ver salir un opel nuevito de la fábrica de Figueruelas. Percibes inmediatamente que aunque el cerebro del coche es alemán, y el chásis, y el motor, y la tecnología, la sangre que corre por sus venas es sangre española, porque si no es imposible que salga tan bien. Y entonces te olvidas de que este país está lleno de sinvergüenzas, y de parados, y de papeles que aparecen y desaparecen, según convenga, y de Montoros y Florianos, que dicen palabras como "infundio" pensando que así se les entiende mejor, y que hablan de corrupción y de crisis sin perder la sonrisa. Así que cuando estés triste, apesadumbrado, deprimido, o cualquier cosa chunga de esas, vete a Figueruelas a ver salir un opel. Se te pasa todo. Hasta la tendencia esa que tenemos de "contar (a los demás) las cosas que no son las mejores".

Qué manera de perder el tiempo

Egunon Mikel. Últimamente he sabido que en Sevilla hay algunos que protestan porque el Sevilla Fútbol Club ha cambiado el escudo del equipo. Y que en Valencia hay personas que denuncian a los autores de un anuncio de televisión porque echaban cebolla a la paella. Y también que en Irun todavía hay gente que gasta neuronas en pensar y hablar acerca de si la participación de las mujeres en el Alarde altera el deber ser de la cosa. Todos dicen que es un insulto a la tradición, una especie de dios que tienen, que está por encima de todas las demás cosas. Pero lo que a mí me asombra es que tengan tanto tiempo para gastar en esas cosas, estando lo otro como está.

Cuarenta y nueve

Egunon Mikel Hoy hace cuarenta y nueve años que nací. Estaba haciendo una lista de las cosas que he aprendido desde que cumplí cuarenta y ocho. Y me sale esto: Primero, que la exactitud de nuestras percepciones influye directamente en la sensibilidad de nuestras respuestas. Eso hace que por las mañanas me esfuerce más últimamente en lavarme las orejas. Y que limpie mejor las gafas. Segundo, que para que los demás confíen en tí, tienes que hacer lo que dices. Por eso escribo menos desde hace unos meses. Y pienso más. Y tercero, que nunca sabemos lo necesario para juzgar a nadie. Así que menos hablar y más trabajar. Lo primero lo aprendí en un libro prodigioso escrito por un médico americano, Arthur Ciaramicoli. Lo segundo me lo enseñó mi amigo Joserra Mandiola. Y lo tercero lo he visto en la persona más auténtica que ha pisado Bilbao en los últimos 25 años: Marcelo Bielsa. A ver qué aprendo ahora.
Egunon Mikel: el otro día, en el Lidl, al verme coger el Listerine, me dijo un señor: - Uy, yo eso ya no compro, que me hace un daño terrible en el estómago. - Ya, pero es que no hay que tragar, contesté. - Ah, dijo. Y se fue.

Un año, ya

Egunon, Mikel: hoy hace un año que murió Alberto, tu padre. Y mi hermano. Se ha perdido lo de Bárcenas y lo de Urdangarín. Anda que no hubiéramos echado risas hablando de chorizos. También se ha perdido verte recuperarte como un campeón. Y eso sí que le hubiera gustado. ¿Sabes de qué me acuerdo muy bien? El día que te operaron por primera vez, el 21 de mayo, se levantó de la cama a atendernos a tu tía Lidia y a mí, que fuimos a hacerle compañía esa mañana. Nos preparó sandwiches calientes y huevos con chistorra para comer. Memorables. Es como si hubiera querido dejar claro, cuando más falta hacía, que aquí estoy yo. Y aunque tú no te dieras cuenta, porque estabas hasta arriba de anestesia, ese buen rollo se trasmitió por el aire de Bilbao hasta el quirófano, y se convirtió en precisión al llegar al bisturí con el que el cirujano trasteaba en tu cabeza. Luego no es de extrañar las notazas que estás sacando, lo majo que estás y la guapura que te crece. Por dentro será otra cosa, ...