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rocieros

Se les rompió un varal del paso de la Virgen del Rocío y todos los rocieros se echaron a llorar. Eran miles, así que el espectáculo era como de tragedia griega. Algunos lloraban por ese llanto tonto que te da cuando te has bebido dos docenas de gin tonics. Otros, porque habían cogido los días de vacaciones para ver a la blanca paloma, y la blanca paloma, según vió que le faltaba un pie dijo que media vuelta y para dentro, que con esas pintas ella no sale. Otros lloraban porque son de lágrima fácil, y lo mismo lloran por esta chorrada que por otra, como cuando el Betis se va a segunda, cosa que tiene por costumbre. Y otros porque se habían gastado un dineral en venir desde Antequera, que es por donde sale el sol, hasta Almonte, con el carromato lleno de manzanilla y de latas de mejillones para invitar a la peña. Una señora lloraba porque quería pedirle algo a la Virgen y ya no iba a poder. ¿Pero no podría enviar la Junta a un equipo de psicólogos de esos que van a los te...

Preanestesia

Pusieron a un celador, al más avinagrado de todos, en el sitio del anestesista. Total, para lo que hay que hacer, debió pensar el Jefe del Servicio. Y así el anestesista se pudo ir a la mariscada de la Peña Athletic de Ampuero, qué coño, la de tiempo que llevaban sin juntarse pues. Me hizo veinte preguntas de contestar si o no y verdadero o falso, y se molestó un poco cuando dije a destiempo lo del cólico renal, porque no sabía en qué casilla se metía. Y me dijo que ya me llamarían, antes de gritar siguiente!, como en las pescaderías. Aunque más rápido.

testamento

Para celebrar mi cumpleaños y ante la cercanía de la muerte, que veinte años no es nada, y qué febril la mirada, he resuelto hacer testamento. Después de darle muchas vueltas, los libros quedan para Andoni, a ver si le entra el gusto por la lectura. Y si no, que tape con ellos los agujeros de las paredes de su vida, como he hecho yo. Las bicicletas para Ana, que estoy hasta aquí de llevarle y traerle de la piscina cinco veces por semana. Si no quiere usarlas para ir y venir, que las ponga en su cuarto para colgar las prendas de vestir. A ver si así disminuye el número de cosas que tiene tiradas y sin ordenar, que es como dejo yo mis asuntos a día de hoy. Y los electrodomésticos para el Xavi, que es el más osado con los botones de las cosas. No suele acertar, pero es entretenido. Como me pasa a mí últimamente. Espero que el notario no ponga pegas.

Orden

Una de las experiencias más sorprendentes del año es cuando me pongo a ordenar el cuarto de mis hijos, acabado el curso. Este año tres hallazgos llamaron mi atención por encima de los otros treinta. El primero fue un bocadillo en avanzado estado de descomposición que se alojaba detrás de la caja del microscopio (si dentro hay un microscopio, lo ignoro). Que era bocadillo saltaba a la vista, porque en mi casa no envolvemos otra cosa en papel de plata, aunque con mis hijos nunca se sabe. Y que se descomponía lo decubrí porque los seres vivos que lo habitaban habían empezado a comerse el albal, no vayáis a pensar que tuve la osadía de abrir el papel de plata de un bocata que llevaría allí ni sé los meses, para ver de qué era. Otro fue un diario que mi hijo escondía en una caja de galletas con migas, y que empecé a leer con absoluta indiscreción por donde decía querido diario y no se qué de una novia y no quise leer más, por rubor. No sabía que escribiera nada, qué ilusión. Y el terc...

Otros lenguajes

Hay muchos lenguajes, y uno es el del secapelos. Mi mujer y yo lo hablamos a la perfección. Hay un secador de pelos que ella deja encima del armario de cuarto de baño. El armario de cuarto de baño es también el espejo del cuarto de baño, una cosa de esas modernas. Que cuando te quieres ver la cara, cumple su función estando cerrado, pero que si quieres la cuchilla de afeitar, por poner un ejemplo, tienes que abrir. Y entonces el secapelos se cae. Unas veces lo sujeto con las manos, otras me cae en la cabeza, otras se estrella contra el lavabo, otras contra el suelo... Yo me cago en sus muertos y lo dejo en la repisa de la ventana. Por las noches mi mujer se ducha, para ir fresquita a la cama, y después se seca los pelos, para no agarrar un catarro. Ve el secapelos en la ventana, se caga en mis muertos, y después de usarlo lo pone encima del armario. Y al día siguiente pasa lo mismo. Desde hace diez años.

Unas chicas de Cuenca

Estaba el otro día yo con treinta niños de doce años en un viaje de  esos de aventura, en Jaca. Se tiraron por un cañón, hicieron rafting, escalada, de todo. Y salieron ilesos. Y yo respiré. La última noche estaba yo tomándome un gin tónic para celebrarlo: que estaban bien, que mañana estoy en casa... Ellos hicieron discoteca, y Aitor quería impresionar a unas chicas de Cuenca, guapísimas, que estaban ahí, sentadas, viéndole bailar aquello de "yo quiero bailar, toda la noche, lalaraalaralalala", y dió un salto tan bien impulsado y tan mal calculado que su cabeza chocó contra la viga, abriéndose el cráneo en canal, y manando tanta sangre que parecía eso un episodio de Navy. Otro Aitor vino a avisarnos. Mientras venía la ambulancia le hicimos un apaño con una camiseta, que parecía Quincoces, y aproveché para preguntar a Aitor, el otro:   - y las chicas de Cuenca, ¿qué? - jodé, se han quedado muy impresionadas. Bueno, por lo menos...

reforma AGRAria

Un estudiante de la ESO no puede estar todo el día concentrado. A partir de un determinado momento...   - ¿Por qué has puesto una foto de manifestantantes contra la reforma agraria para ilustrar esa diapositiva sobre el Taj Majal? - No sé, yo he puesto Agra (la ciudad en la que está el Taj Majal) en Google, y me ha salido esto. - A ver, dale para atrás. Y en google no había puesto "agra", sino "agrara" ( eso pasa muchas veces, que se te va la pinza, o la olla, o que te faltan hormonas) . Seguramente quiso decir "agraria". Y el bueno de mi hijo, sangre de mi sangre, dijo que sí, que quería decir agraria. Y se bajó la foto tan pichi. Y ahí la dejaba. Menos mal que estoy al quite.