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Recomposición

Estaba yo atando dos neuronas de mi cabeza que la gabapentina había desatado cuando entró mi hija en la habitación esparciendo por el aire unas endorfinas destructoras que lo estropearon todo. La discusión empezó con una demanda de aumento del saldo del móvil que no supe encajar como un progenitor equilibrado. De ahí pasamos a las ironías y terminamos como el rosario de la aurora. El pequeño entró en el cuarto inmediatamente después y se le pegaron dos endorfinas al humor, de manera que no supo encajar como se espera de un niño educado de nueve años mi negativa a doblar la asignación semanal destinada a la compra de chuches. Y dijo pues vaya mierda y se marchó. A mí todas estas peleas domésticas me dejan bastante agotado, con la atención dispersa y con una sensación de incapacidad para el desempeño mayor que la de un policía en Noruega. Y luego no puedo centrarme en la recomposición de mi tejido neuronal. A ver si con las vacaciones.

Neuronas

Es muy importante cuidar la conexión entre las neuronas que tenemos en la cabeza. Si no, corre uno el serio peligro de desestabilizar otras partes de su cuerpo, o de su alma. Yo llevo tres meses y pico tomando gabapentina. He echado cálculos, y me sale que habré ingerido aproximadamente un kilo. Una tarde que estaba desocupado, una de tantas, se me ocurrió dedicarla a leer prospectos de medicinas. Entre los efectos adversos frecuentes de la gabapentina que he notado encontré desglosados los siguientes: enfado hacia otros, confusión, cambios de humor, depresión, ansiedad, nerviosismo, dificultad al hablar, pérdida de memoria, dificultad para dormir, dolor de cabeza, descoordinación, sensación de cansancio, disminución o ausencia de reflejos, problemas con los dientes, que llegué a visitar a la dentista para que me sacara una muela, y dificultad al pensar. Mientras mi abogado se ocupa del miserable que me lo recetó, yo intento volver a coser los hilos que juntan las neu...

No esperen efusiones. Mis piernas (y 3).

Andar cuarenta y seis años y medio con una pierna más corta que la otra y no reparar en ello... ¿Pero en que he estado yo pensando? Pues en el ojo, que no veo, en el oído, que no oigo, en el riñón, que me duele, en la clavícula, que me la rompió un animal al que no le enseñaron que hay que saltar por encima del portero cuando éste sale a los pies. Cómo iba a imaginar yo que la pierna... Yo he fallado, que hay que fijarse más, en las piernas y en todo, pero el sistema se ha columpiado bastante conmigo, supongo que convendréis en ello. En fin, si a pesar de toda esta cantidad de defectos, y de este caminar indolente por la vida, todavía alguno quiere seguir conservando una relación de amistad conmigo, aunque sea de la de facebook, tan desinfectada, lo agradeceré. Pero no esperéis efusiones, porque tengo una pierna más corta que la otra.

Hematocrito saturado. Mis piernas (2).

Como nadie lo explica claramente, me ha dado por pensar que la causa de la hernia discal que me ha salido es precisamente esa: andar cuarenta y seis años y medio con una pierna más corta que otra, y no prestarle atención al tema. Y andar bastante. No de casa al kiosko y del kiosko a casa, no. Paseos incluso por la Playa de la Concha, en el mismísimo San Sebastián. Que no os pase a vosotros. Que no llegueis a la preancianidad sin mediros las piernas. Pero bien medidas, no de cualquier manera. Que no os penséis que yo soy un dejao. He pasado todas las revisiones médicas establecidas, incluidas las de la mili, tan rigurosas. Todas, menos las últimas diez de la mutua, por miedo a que me dijeran, tú, de baja, por paticorto de un lado, o por no oir nada, o por respirar entrecortado, o por mirar demasiado fijo, o por hematocrito saturado.

Ni tú ni nadie. Mis piernas (1)

Con lo que me gusta la novedad, no sé por qué he descubierto tan tarde la osteopatía. A lo mejor es porque soy bastante huevazos para según qué. Cada vez que voy, el osteópata me descubre algo nuevo. La primera vez me hizo reparar en que estaba tarado del lado derecho: la clavícula rota y mal soldada, el codo dislocado, una sordera galopante, un ojo vago, un testículo epididimítico, un conducto uninario obstruido, decenas de empastes en las muelas, cosas todas que ya sabía yo, pero solo en alguna medida, y nunca vistas todas juntas, y en la derecha, lo cual impresiona bastante. En la segunda ocasión ha descubierto que mi pierna izquierda es sensiblemente más corta que la derecha, lo cual me obliga ahora a caminar con un alza en el zapato de ese lado. Me he construido el peralte por dentro, a base de plantillas, para que no lo note la gente que me conoce, y me empiece a preguntar qué te ha pasado en la pierna y yo le tenga que contestar, nada, siempre ha estado así, er...

San Fermín

En Pamplona por el chupinazo de San Fermín rara vez pasa una cosa distinta a la del año anterior. Pese a todo, en los telediarios de cada siete de julio insisten en conectar con sus corresponsales en la casa consistorial. Que digan que se ha dado el chupinazo está bien, porque si eres de Mieres, y cuando vas con alguien por la calle no sabes que han empezado los sanfermines, pues quedas mal, como alguien abúlico, o que no vive en este mundo. Pero creo que hay en juego algo más que lo de informar del comienzo, ya que una vez que la corresponsal explica que se ha dado el chupinazo, cuál era la longitud del cohete, en pies, su carga explosiva, quien lo ha tirado y a quién le ha dado, empiezan las imágenes en las que se ve a jóvenes borrachos tirándose desde una fuente al suelo entre el alborozo del gentío, y también a jóvenes duchados en alcohol en medio de la plaza del Ayuntamiento que gritan, aunque la entrevistadora porta un micro que hace completamente innecesario el ...

Secreto. De los altos.

Los gobernantes solo quieren nuestro bien. Por eso la resistencia de las centrales nucleares a los impactos de avión es alto secreto, habida cuenta de los chinaos que hay dando vueltas a la posibilidad de acabar con todos los infieles de una tacada. Y por eso durante decenas de años ha sido secreto de estado el nivel de contaminación del pescado (que tenemos el cuerpo lleno de mercurio y otras bazofias contaminantes). Contaminados sí, pero protegidos.