Como no tengo nada serio que aportar a la humanidad, y no me acuerdo de
casi nada, me he ofrecido a la Universidad del Sur de California para
que experimenten conmigo lo que tanto éxito ha tenido con las ratas. Resulta que les han implantado unos electrodos en su
cerebro para que recuperen la memoria. La histórica no, la normal, la de
a ver dónde he puesto el queso y todo eso. Por lo visto, ha funcionado,
y las ratas ahora se acuerdan de todo. Hasta de quien es el hijoputa
que le ha puesto el cable en el cerebro. Que se prepare.
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.
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