Querido Mourinho: usted siempre acaba con diez contra el Barça porque sus futbolistas se lian a patadas para pararlos. Contra el resto de equipos ustedes casi siempre acaban con once. Y normalmente los árbitros suelen confundirse a su favor, cosa que nos pone muy nerviosos al resto de aficionados al fútbol, los que no somos ni del Madrid ni del Barça, que existimos. Y eso pasa porque los árbitros se confunden, como usted. Y como yo. Y el juicio se les nubla cuando los futbolistas y los entrenadores se empeñan en hacerles la vida imposible. Como ayer. Por otro lado, agradecería tomara usted la senda de la moderación y el buen juicio, la educación y el sentido común. Más que nada porque es usted la persona que ocupa más tiempo en los medios, al que ven más niños a los que les gusta el fútbol. Y aprenden lo que ven. Y si no puede con ello, a lo mejor tiene que volver a ser segundo entrenador. El mejor del mundo, por supuesto. Suyo afectísimo
Mikel somos todos los que hemos perdido algo antes de tiempo. El padre, las ganas, el anillo de boda... Mikel somos todos los que hemos enfermado mal y pronto. Mikel somos los que, pese a lo uno o a lo otro, todavía conservamos el interés por levantarle la falda a la vida, a ver qué lleva debajo. Mikel es también el nombre de mi sobrino, al que a veces despierto con este guiño por las mañanas.