Entre el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y el de Bolivia, Evo Morales, me quedo con el segundo. Porque Piñera dice hoy una cosa y mañana otra, según marquen las encuestas o el número de cámaras que haya. Y a Morales, si le das una patada, te devuelve un rodillazo en tus partes aunque haya cámaras delante. De cara, qué cojones.
Mikel somos todos los que hemos perdido algo antes de tiempo. El padre, las ganas, el anillo de boda... Mikel somos todos los que hemos enfermado mal y pronto. Mikel somos los que, pese a lo uno o a lo otro, todavía conservamos el interés por levantarle la falda a la vida, a ver qué lleva debajo. Mikel es también el nombre de mi sobrino, al que a veces despierto con este guiño por las mañanas.