Ir al contenido principal

El autocierre

El autocierre es uno de los mejores inventos del último cuarto de siglo. En mi casa no se usaban bolsas de basura, sino bolsas de El Corte Inglés, hechas de un plástico tan resistente que nunca regalimaba por ningún lado. Lo asqueroso era cerrarlas, porque en mi casa teníamos la puta costumbre de llenarlas hasta arriba y luego no había forma de hacer un nudo sin llenarse de mierda los dedos. Por eso nadie quería sacar la basura. Bueno, por eso y porque eran cuatro pisos sin ascensor. Digo todas estas sandeces porque como no hay forma de encontrar nada divertido ni inteligente que hacer, alguna mañana que otra aterrizo por el servicio de devoluciones y de atención al cliente de Carrefour. A mirar. Esta mañana una señora ha recorrido los kilómetros que le separan de su casa para devolver tres rollos de bolsas de basura de esas con autocierre porque al cortar por la linea de puntos, que es por donde se separan ahora las bolsas una de otra, te llevabas por delante el autocierre de la siguiente. La devolución de los tres rollos ascendía a un euro con cinco céntimos, que le fueron abonados en su tarjeta VISA Gold, con la que los había pagado. Luego entró al supermercado y se gastó su euro con cinco en otros tres rollos de bolsas de basura, y se fue a su casa. A probar las bolsas, y a más cosas, imagino.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Agur, Miguel

Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.

un regalo original

Ya tengo pensado lo que voy a regalar en Navidad. Unos canadienses han inventado la chaqueta inteligente, capaz de detectar el estado de ánimo de su portador, y de subirselo, si fuera necesario, a través de la reproducción de archivos multimedia. Cuando la prenda, gracias a sus sensores, identifica en el portador una emoción decaída, se conecta a Internet y le ofrece, gracias a un altavoz que tiene en la capucha, canciones o frases para reconfortarle. La chaqueta tambien puede proyectar imágenes emotivas o texto en una de sus mangas. Imagínate, que vas por la Gran Vía y de repente una señora deprimida encapuchada con la que te cruzas empieza a emitir el I was born to love you de Freddy Mercury a todo volumen, qué susto. Y que cuando te giras para mirar lees en los neones de sus brazos Dios te quiere , o Mariano te ama , o soy fea pero resultona . Aunque yo ya tenía una chaqueta anti - estrés. Con los bolsillos llenos de chocolatinas. Y sin tanta mariconada.