Ir al contenido principal
Como no puedo seguir desgastando neuronas en laboriosas investigaciones, y no tengo nada mejor que hacer en la vida, voy leyendo libros viejos. Con ello intento entender cómo ha llegado la parte de la humanidad en la que vivo a esta situación enajenada y absurda. Por ejemplo, he conocido que, inmediatamente después de la guerra civil española, el Régimen de Franco desaconsejaba a las chicas cursar estudios superiores en los que "son obligadas a un trabajo mental para ellas excesivo, que roba riego sanguíneo a regiones orgánicas fundamentales para su porvenir de mujeres". Mi entendimiento, privado de la capacidad para emprender reflexiones más enjundiosas, se detuvo en lo de las "regiones orgánicas". Para mí una región siempre ha sido Asturias, o Castilla la Vieja, y no acabo de ver el concepto aplicado al cuerpo humano. De todas maneras, lo que me quita de verdad el sueño es si no habrá sangre humana suficiente en un cuerpo humano para afrontar todos los empeños humanos en los que se quiera empeñar la persona dueña de esa humanidad y de esa sangre y de ese riego. También sufro imaginándome a unos empeños humanos robando riego sanguíneo a otros empeños humanos, como si no tuvieramos bastante con preocuparnos por los chorizos de fuera, tenemos ahora que preocuparnos por los chorizos de dentro del organismo. Yo, en concreto, por la glándula que me ha robado las ganas de vivir con alegría desde las siete de la mañana.

Comentarios

  1. Oye, ¿Pero tú, qué lees???
    Bueno, yo me leí "Usos amorosos de la postguerra española" de Carmen Mertin Gaite, y también aprendí cosas.

    Y sobre lo de descuideros internos que estén atentos a la bajada de guardía de alguna región orgánica confiada,y ¡Zas!!, darte un chupetón..., algo de ello debe haber. Que si no, cómo se entiende la cara pálida, ganas de vomitar, mareo,...etec, etec... que se le instala a un alumno de la ESO en su humanidad ante esa nota por debajo de 5 del examen que daba por "Non problem". Pues es eso, que el palmito de uno, no muede estar a todo; que lo que empleas en un lado, de otro quitas. Y que no hay más.

    No sé, qué diría House de todo esto.
    Bueno, ahora voy al cole y se lo pregunto a la de Bio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.

un regalo original

Ya tengo pensado lo que voy a regalar en Navidad. Unos canadienses han inventado la chaqueta inteligente, capaz de detectar el estado de ánimo de su portador, y de subirselo, si fuera necesario, a través de la reproducción de archivos multimedia. Cuando la prenda, gracias a sus sensores, identifica en el portador una emoción decaída, se conecta a Internet y le ofrece, gracias a un altavoz que tiene en la capucha, canciones o frases para reconfortarle. La chaqueta tambien puede proyectar imágenes emotivas o texto en una de sus mangas. Imagínate, que vas por la Gran Vía y de repente una señora deprimida encapuchada con la que te cruzas empieza a emitir el I was born to love you de Freddy Mercury a todo volumen, qué susto. Y que cuando te giras para mirar lees en los neones de sus brazos Dios te quiere , o Mariano te ama , o soy fea pero resultona . Aunque yo ya tenía una chaqueta anti - estrés. Con los bolsillos llenos de chocolatinas. Y sin tanta mariconada.

La malvada sociedad del bienestar (1)

Junto a sus muchas bondades, como el alargamiento de la esperanza de vida de los seres humanos, el diseño actual de la sociedad del bienestar encierra algunas maldades que me veo en la obligación de sacar a la luz. Es tal la cantidad de años que se le abren por delante a la persona, que, para aligerar el coste de mantenimiento de huesos y tendones, el sistema diseña artilugios que acortan por el lado de allí lo que la dieta mediterránea alarga por el lado de aquí. Hay muchos de estos inventos, darían para una serie de estúpidos comentarios como este, pero hoy voy a referirme a las fundas nórdicas, objeto que se ha generalizado en la misma medida que Ikea ha ido sustituyendo a Pedro Salcedo en el diseño y suministro de ropa de cama para bilbaínos y bilbaínas. Que hay que ser bobo, porque esta tienda del Casco Viejo regalaba siempre la confección de cortinas a quien compraba un par de sábanas. Bajera, encimera y manta. Y ya está. Así dormíamos. Pero no, ahora toca la funda, con su rellen...