Hay un salmo de la Biblia que dice "que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de tí" (refiriéndose a Dios). No sé cómo podían rezar diciendo esas cosas. A mi me daría la risa imaginándome al pobre olvidadizo con la lengua pegada al techo de la boca y hablando con severas dificultades. Gracias al mismo Dios al que se cantaban esas cosas, que a uno se le pegue la lengua al paladar es muy difícil, a no ser que te pongas loctite en lugar de mantequilla en las galletas del desayuno. O que las hostias del domingo estén caducadas, y entonces, al empujarla hacia arriba, hostia, paladar y lengua queden unidos para siempre. Por eso al Xavi le digo que la muerda y de deje de leches, que nuestro Señor no dijo "tomad y chupad", sino "tomad y comed".
Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
Simplemente, ¡qué pasada!
ResponderEliminarMikel