Al Xavi se le pegó al paladar la hostia de la segunda comunión, igual que pasó con la de la Primera, y se puso a hacer chasquidos con la lengua para despegarla, y comentarios en voz alta, del estilo "se me ha pegado la hostia". El sucedido aconteció en el funeral de su tío, de ambiente no tan festivo como en la Primera Comunión, y terminó con una amenaza de su madre que también tenía que ver con las hostias, pero de otro tipo.
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.
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