Una anciana a la que tenían aburridos los de Euskaltel se apostó delante del teléfono con un pito de árbitro, y en cuanto sonó y escuchó aquello de conoce usted las ventajas de la fibra le soltó un pitido que le dejó al comercial todos los huesecillos del oido interno del revés. Los médicos le diagnosticaron una pérdida auditiva del 650%, y el juez condenó a la señora por un delito de lesiones a pagar 800 euros al lesionado. Seguro que hay formas más sanas de protestar. Y más baratas.
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.
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