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a rayas

Desde que conduzco veo la realidad desde otro ángulo, y por eso he llegado a la conclusión de que hay distintas maneras de atravesar un paso de cebra.

Está la ya pararás, que es la de aquellos que no miran si viene un coche o un trolebús, ni a qué velocidad, e irrumpen en el encebrado como un miura, como diciendo esto es más mío que el pasillo de casa.

Está la no me decido. La de los que miden tanto que esperan a que salga el sol por Antequera antes de decidirse a pasar, un pasito alante y dos atrás, uy que rápido viene este maldito, ese que vienen a cien metros por la derecha irá a sesenta, a ver a la izquierda, no sé, bueno va, ay no.

Está la no va ser fácil, nadie ha dicho que lo sea, pues voy entonces, pues hala pues, y como si fuera un puente colgante sobre un precipicio en el Amazonas, progresan lento y agarrándose a los pasamanos que no hay.

Está la vamos a ver qué pasa, la de quienes asumen que la vida es aventura, y la aventura sueños son, que tan arriesgado es pasar de acera como saltear unas judías.

Está la de los asertivos, muchas gracias por tu amabilidad, a derecha y a izquierda, a este coche y a aquel, qué deferencia habéis tenido, no era necesario, claro que lo era, jodido, si me ve la ertzaintza me cae una multa.

Está la se va a joder, voy a esperar haciendo como que no va conmigo lo del paso de cebra, y cuando esté a punto de saltárselo, paso, hago como que me da un susto, simulo una embolia, consigo un certificado médico, y reclamo, y con los veinte mil euros arreglo la fachada, que se cae a cachos.

Está la pasa, pasa (dirigido a cada coche que llega), que están allí en la esquina diciendo yo no paso hasta que no haya nadie, porque suelo pasar por lo blanco, dando saltitos, y no me apetece tener público.

Están después las variedades colectivas: la primera es la modalidad pareja con desavenencias en torno a la virtud de la prudencia, que ella suele tener en más aprecio que él, vamos mujer, no que viene un coche, si, pero es por Cibeles y estamos en Atocha, no que viene lanzado, que no, ni aunque venga con propulsión a chorro, no seas imprudente, que no tenemos prisa...

La segunda es la modalidad humano - mascota. El conjunto tiene una extensión de cinco o seis metros, según la cuerda, y no se da cuenta, la persona en este caso, de que al pasar son como una clase entera de 2º de Infantil, con sus dudas y sus tirones, y el caso es que retrasan todo el tráfico de la capital en cinco o seis segundos, que se van acumulando, y claro, luego la gente llega tarde a los sitios.

La tercera es la modalidad ama de casa con cochecito de bebé que ya anda y bebé, aparte, andando, por detrás. La mujer mete el coche en el paso de cebra, ya pararán, como empezando el trabajo, y llama al crío, que se ha quedado atrás mirando el escaparate de una pastelería, vamos, Gerardo, que no tengo toda la mañana, ni yo tampoco señora, a ver si organizamos mejor esta excursión.

La cuarta y última es la modalidad padre de familia con hijos pequeños que pululan a su alrededor como moscas cojoneras, que no sabe dónde mirar cuando llega a la calzada, si a los coches, si a los niños, dónde está Adela, Darío, ésta hija..., todo girando sobre sí mismo, ah, estás aquí, dame la mano, Aitor!, que te he dicho que no corras, y luego, cuando ya han pasado todos, tienes que esperar, no sea que vuelva alguno o que al padre, en el trajín, no se le haya caído el móvil.

En la autoescuela te dicen que hay que pararse cuando ves una persona, pero no explican nada de psicología, y así es muy difícil saber luego reaccionar...

Comentarios

  1. Genial!!!

    Y está ese ser, que hace un tiempo alcanzó la tercera edad,incluso la superó; y que una se pregunta, cómo porras lo ha conseguido echándole a la vida tal grado de emoción: cruzan al sesgo y su travesía no pisa, ni por equivocación, el rayado. Se ve que lo otean a lo lejos, pero quizás una mala jugada del "cerca-lejos" de sus gafas, les llevan a lanzarse en un pase saleroso, a lo Gila. Y..., haga ud lo que pueda!!
    Sueltas un ¡joooderrrr!!! Te secas el sudor frío con la manga, y tiras para alante, que el de atrás ya te está pitando.

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