Ya tengo pensado lo que voy a regalar en Navidad. Unos canadienses han inventado la chaqueta inteligente, capaz de detectar el estado de ánimo de su portador, y de subirselo, si fuera necesario, a través de la reproducción de archivos multimedia. Cuando la prenda, gracias a sus sensores, identifica en el portador una emoción decaída, se conecta a Internet y le ofrece, gracias a un altavoz que tiene en la capucha, canciones o frases para reconfortarle. La chaqueta tambien puede proyectar imágenes emotivas o texto en una de sus mangas. Imagínate, que vas por la Gran Vía y de repente una señora deprimida encapuchada con la que te cruzas empieza a emitir el I was born to love you de Freddy Mercury a todo volumen, qué susto. Y que cuando te giras para mirar lees en los neones de sus brazos Dios te quiere , o Mariano te ama , o soy fea pero resultona . Aunque yo ya tenía una chaqueta anti - estrés. Con los bolsillos llenos de chocolatinas. Y sin tanta mariconada.
Muy interesante lo de la rubia y la morena, ahora ya lo entiendo todo... jaja
ResponderEliminarNo quiero imaginarme el tiempo que estarás para ver una pelicula de 2 horas para quedarte con la ''copla''
Miremoslo por el lado positivo, profundizas en la pelicula...
Un Saludillo Pedro! :)
Creo que al no ser tío, a mi no me ocurre lo mismo.
ResponderEliminarMi problema va más con los nombres que van dando.¡Y mira que pongo interés desde el principio en quedarme con ellos!. Pues nada, al cabo de un rato ya empiezan a sonarme sin asociarlos a ningún individuo o individua.....para entonces igual ya han dado tres... y a partir de ahí, ya no tengo claro si voy entendiendo la película o más bien la intuyo.
Cuando acaba, creo que he pillado lo más gordo del argumento, aunque seguro que he perdido bastantes detalles; hombre "los protas" no se me escapan, independientemente del color del pelo que tengan, pero algún que otro secundario, por mí, podrían no haberlos contratado.
Y entonces pienso que era un relleno prescindible.
Salvo algunas veces que comento con alguien la peli y acabo pensando que hemos visto dos películas distintas.
Y me digo ¡qué grande es el cine!