Ir al contenido principal

nombre de ministro

Los ministros de Trabajo españoles tienen nombres poco comunes. A Celestino le sustituye Valeriano. Los dos son poco mayores que yo, y haciendo memoria, no recuerdo en la escuela a ningún compañero con nombres tan singulares.

Así que deduzco que fueron sus padres los que, avanzada la primaria, dijeron se te está poniendo cara de ministro de Trabajo, y para que pudieran acceder al puesto, les cambiaron el nombre.

Pensando en el futuro de mis hijos, en la cara que le echan ya a la vida, y en que un ministerio a tiempo arregla la vida de media docena de personas, también les he cambiado el nombre: al Xavi le he puesto Eutimio, y a Andoni, Medardo. Son nombres con peso y personalidad, que si no llegan a Ministro, por lo menos te garantizan una Notaría. A Ana la he dejado como está porque la veo reacia a meterse en política.

Comentarios

  1. Bueno, por lo menos no les has puesto Cojoncio, que a lo que le llevó al que conozco fue a cura de pueblo hace muchos años.

    O Etelvino, que sólo lo conozco de oídas, pero muy etílico me parece para poder llevar a ningún otro sitio que no sea un taska.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Agur, Miguel

Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.

Declaración de intenciones

Las lágrimas se guardan para los entierros, y la vida hay que buscarla allí donde lo dejan a uno. En una casa buena de Cádiz o en el infierno. Donde sea, donde se pueda El asedio, de Arturo Pérez Reverte Esta es la sabiduría de Felipe Mojarra, salinero, de la Isla, de barro hasta las rodillas y que pelea contra el francés, en el año de 1811, en la Bahía de Cádiz, sin saber por qué. Y esa es la que buscaré compartir con vosotros cada mañana desde este rinconcito de la red. ¡Qué gusto volver a escribir!
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.