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amor en el tren

En el mes de agosto la saturación de esfuerzos produce estragos, es lo que tiene la acumulación de calor y fatiga, sobre todo entre los trabajadores del turismo y del transporte. Hace unos días, los viajeros de un tren de Barcelona a Milán se despertaron en Zúrich, y los que iban a Zúrich no se despertaron en Milán porque uno que se levantó a hacer pis se dió cuenta de la cagada y tiró de la anilla de emergencia para detener el tren.

Uno que iba a Milán a casarse con su novia de toda la vida conoció a otra mujer en Suiza mientras jugaban, al día siguiente, a "de quien es esta maleta". Lo dejó todo y se casó con ella, diciendo a la novia de siempre que lo había pensado mejor, y que Milán estaba muy lejos y siempre hace frío.

De la boda hicieron padrino al guarda-agujas de Lyon, que fue el que montó todo el follón por un despiste.

Y se fueron a vivir a un piso cerca del intercambiador de Medina del Campo.

Qué envidia.

Comentarios

  1. Y pusieron de música nupcial:

    "¡qué gusto da viajar, cuando se va en el tren, pues parece que el amor, con su dulzón vaivén, laralaralará, del chacachá del tren!" del Consorcio.

    ¡Tut, tut!

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  2. Y ya en el futuro, sus hijos le dirán: "Papá, vuelve en tren", y claro, a su señora le correrá un escalofrío. Que quien hace un cesto...

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