Ir al contenido principal

La mala educación (1)


La Alhóndiga es un espacio lúdico, cultural y deportivo que han inaugurado recientemente en el centro de Bilbao, en un antiguo almacén de vinos. Un sitio precioso que no puedes dejar de visitar si vienes a Bilbao, cosa que no deberías dejar para mañana si la puedes hacer hoy, que luego te mueres y a ver con qué cara de bobo te presentas en el más allá.

En las reuniones de puesta en marcha de esta instalación idearon un novedoso sistema para evitar que las personas se saltaran las normas que regulan el paso de unas zonas a otras. Porque en La Alhóndiga, si pagas piscina no puedes usar solarium y si pagas solarium no puedes usar piscina. Y si quieres usar los dos espacios, tienes que pagar lo estiupulado para el uso de dos espacios. Así de sencillo.

Y el sistema ideado funciona, porque el otro día, a un individuo inmaduro, o que no había estudiado Educación para la Ciudadanía, se le ocurrió pasar de piscina a solarium, haciendo caso omiso de la prohibición, y la cayó encima la puerta que separa ambos espacios.

Toma, por incívico.

Ahora se piensa, en la tercera planta del Hospital, si saltarse alguna otra prohibición en el futuro.

Y la gente, en la Alhóndiga, va con la entrada entre los dientes.

Por si acaso le reconoce una puerta.

Comentarios

  1. ¿Cómo nos iría en la vida si cada acción objetiva realizada tuviera siempre reacción causa-efecto?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Agur, Miguel

Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.

Declaración de intenciones

Las lágrimas se guardan para los entierros, y la vida hay que buscarla allí donde lo dejan a uno. En una casa buena de Cádiz o en el infierno. Donde sea, donde se pueda El asedio, de Arturo Pérez Reverte Esta es la sabiduría de Felipe Mojarra, salinero, de la Isla, de barro hasta las rodillas y que pelea contra el francés, en el año de 1811, en la Bahía de Cádiz, sin saber por qué. Y esa es la que buscaré compartir con vosotros cada mañana desde este rinconcito de la red. ¡Qué gusto volver a escribir!
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.