Ir al contenido principal

No esperen efusiones. Mis piernas (y 3).

Andar cuarenta y seis años y medio con una pierna más corta que la otra y no reparar en ello...

¿Pero en que he estado yo pensando? Pues en el ojo, que no veo, en el oído, que no oigo, en el riñón, que me duele, en la clavícula, que me la rompió un animal al que no le enseñaron que hay que saltar por encima del portero cuando éste sale a los pies. Cómo iba a imaginar yo que la pierna...

Yo he fallado, que hay que fijarse más, en las piernas y en todo, pero el sistema se ha columpiado bastante conmigo, supongo que convendréis en ello.

En fin, si a pesar de toda esta cantidad de defectos, y de este caminar indolente por la vida, todavía alguno quiere seguir conservando una relación de amistad conmigo, aunque sea de la de facebook, tan desinfectada, lo agradeceré.

Pero no esperéis efusiones, porque tengo una pierna más corta que la otra.

Comentarios

  1. También puede ser que tengas una pierna más larga que la otra. Parece una bobada pero cambia el enfoque: tu leélo despacio:"tengo una pierna más corta..., tengo una pierna más larga..." Nada que ver, a que sí?? Y es que como todo, según desde donde se mire, la cosa cambia que te mueres! (un montón, quiero decir)

    ResponderEliminar
  2. Bueno, bueno, bienvenido a grupo de todos los asimétricos que constituimos creo, que una inmensa mayoría de los pobladores de la tierra.
    Que no digo que sea bueno, pero sí creo que bastante frecuente.
    Yo tengo cinco milímetros más larga una pierna que otra, hagámosle caso a Blanca, y confirmado que provoca cierto desequilibrio que debería compensar con una plantilla, que no uso porque queda fea con las sandalias de verano.
    También lo tengo que recordar cuando me recogen el bajo de los pantalones, para que lo tengan en cuenta, porque, puede parecer mentira, pero se nota la diferencia sí no lo hacen.
    Seguramente no te consuele saberlo, pero bueno, te lo cuento por sí te sirve de algo.
    También tengo alguna que otra asimetría, pero no vamos a destapar de golpe todas las irregularidades. Que luego todo se sabe.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Agur, Miguel

Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.

un regalo original

Ya tengo pensado lo que voy a regalar en Navidad. Unos canadienses han inventado la chaqueta inteligente, capaz de detectar el estado de ánimo de su portador, y de subirselo, si fuera necesario, a través de la reproducción de archivos multimedia. Cuando la prenda, gracias a sus sensores, identifica en el portador una emoción decaída, se conecta a Internet y le ofrece, gracias a un altavoz que tiene en la capucha, canciones o frases para reconfortarle. La chaqueta tambien puede proyectar imágenes emotivas o texto en una de sus mangas. Imagínate, que vas por la Gran Vía y de repente una señora deprimida encapuchada con la que te cruzas empieza a emitir el I was born to love you de Freddy Mercury a todo volumen, qué susto. Y que cuando te giras para mirar lees en los neones de sus brazos Dios te quiere , o Mariano te ama , o soy fea pero resultona . Aunque yo ya tenía una chaqueta anti - estrés. Con los bolsillos llenos de chocolatinas. Y sin tanta mariconada.