A la mierda. Leí el otro día en El Faro de Vigo que el Gobierno acaba de aprobar la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, la cual incluye la prohibición de que en los Colegios se pueda adquirir bollería industrial. Esto ya es triste. Pero la ley deja, además, algunos flancos abiertos, que provocarán lamentables incidentes y malentendidos en los recreos de nuestras escuelas. Describiré uno, que presencié, no recuerdo si directamente o en sueños. Se trata de ese perillán de tercero de primaria que sale corriendo al patio con una pantera rosa en la mano, la misma que su madre ha comprado en el súper diciendo coño, las pantera rosa, pues no me comí pocas yo en el recreo, y todavía se venden, voy a comprar. Y entonces el monitor vigilante del patio, que ha sido contratado para favorecer el buen ambiente entre los críos y evitar peleas y minimizar los efectos de los cotidianos trompazos y discusiones, se ve abocado a hacer cumplir, por el bien del chaval, y contra el criterio de sus descuidados padres, la Ley de Seguridad Alimentaria, y le arrebata la pantera rosa diciendole, qué, te quieres convertir en un gordo el día de mañana, lleno de grasas saturadas que te salgan por los poros?, se acabó, trae aquí esa bazofia industrial y toma esta pera de Rincón de Soto que cumplirá con todos los requisitos de la dieta mediterránea, y que te aportará los nutrientes necesarios para llegar sano y salvo a las alubias con chorizo, tocino y costilla del menú de hoy, bribón!
Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
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