Ir al contenido principal

El progreso: comprar cómo y comprar qué.

He leído en algún sitio que el nivel de desarrollo de la humanidad se mide, además de por los ejemplares del As y del Marca que se ven abiertos en los bares de desayunar por las mañanas, por el volumen de imbecilidades que llegan a venderse, como gatos chinos de esos que mueven el brazo, o marcos digitales para ver todo el rato las mismas fotos, hasta que te las aprendes, o juegos de ropa de cama de color burdeos, o camisetas con mensajes desvergonzados, o pen drives de 128 megas.

Y ahora que llego de un centro comercial, después de compartir una agradable tarde de viento sur con otras veinticinco o treinta mil personas, creo que se mide, el progreso, no solo por el qué, por la imbecilidad que se compra, sino por cómo se hace el imbécil al comprar.

Por ejemplo, hay quien entre compra y compra se da un masaje por un euro en un sillón para masajes, delante de veinte personas que ven cómo le tiemblan las mollas, y lo hace sin ningún rubor. Y también hay quien aprovecha para tomar una mierda de café en una imitación de terraza, y hace como que mantiene una conversación con otra persona, cosa que es imposible en un centro comercial.

Todo cutre. Pero muy avanzado.

Comentarios

  1. Progreso...
    Leo tus palabras casi seis años después, sentada en un centro comercial, junto a los sillones de masaje, que sobreviven, y a los que continúo mirando con el mismo desconcierto de la primera vez.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.

un regalo original

Ya tengo pensado lo que voy a regalar en Navidad. Unos canadienses han inventado la chaqueta inteligente, capaz de detectar el estado de ánimo de su portador, y de subirselo, si fuera necesario, a través de la reproducción de archivos multimedia. Cuando la prenda, gracias a sus sensores, identifica en el portador una emoción decaída, se conecta a Internet y le ofrece, gracias a un altavoz que tiene en la capucha, canciones o frases para reconfortarle. La chaqueta tambien puede proyectar imágenes emotivas o texto en una de sus mangas. Imagínate, que vas por la Gran Vía y de repente una señora deprimida encapuchada con la que te cruzas empieza a emitir el I was born to love you de Freddy Mercury a todo volumen, qué susto. Y que cuando te giras para mirar lees en los neones de sus brazos Dios te quiere , o Mariano te ama , o soy fea pero resultona . Aunque yo ya tenía una chaqueta anti - estrés. Con los bolsillos llenos de chocolatinas. Y sin tanta mariconada.

La malvada sociedad del bienestar (1)

Junto a sus muchas bondades, como el alargamiento de la esperanza de vida de los seres humanos, el diseño actual de la sociedad del bienestar encierra algunas maldades que me veo en la obligación de sacar a la luz. Es tal la cantidad de años que se le abren por delante a la persona, que, para aligerar el coste de mantenimiento de huesos y tendones, el sistema diseña artilugios que acortan por el lado de allí lo que la dieta mediterránea alarga por el lado de aquí. Hay muchos de estos inventos, darían para una serie de estúpidos comentarios como este, pero hoy voy a referirme a las fundas nórdicas, objeto que se ha generalizado en la misma medida que Ikea ha ido sustituyendo a Pedro Salcedo en el diseño y suministro de ropa de cama para bilbaínos y bilbaínas. Que hay que ser bobo, porque esta tienda del Casco Viejo regalaba siempre la confección de cortinas a quien compraba un par de sábanas. Bajera, encimera y manta. Y ya está. Así dormíamos. Pero no, ahora toca la funda, con su rellen...