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Zorionak, Maider

Decíamos ayer que en lugar de dedicar tanto tiempo a estudiar lo listos que pueden llegar a ser los monos, podríamos dedicar algún ratito a explorar los límites de la estulticia humana, si es que existen.

Un refugio de la estupidez es el tópico, que es un juicio no contrastado sobre cualquier cosa. Ayer, Maider Unda, que es una deportista de Aramaio, consiguió una medalla de bronce en las Olimpiadas de Londres, y como la medalla era en lucha libre, que es un deporte que nadie sigue nunca, los periodistas se aprestaron a dar algún detalle sobre la personalidad de la atleta, para que la gente supiera quien es Maider Unda: ¿sabéis cuál destacaron todos? Que tiene un rebaño de 300 ovejas que ella ordeña personalmente para hacer quesos en su caserío. Así se alimentan los comentarios absurdos de luego: vasca, bruta, y más de pueblo que las vacas.

¿A que nadie dice a qué se dedican Iker Muniain o Fernando Llorente? Porque son profesionales, que dedican al fútbol la mitad de las horas que Maider dedica a la lucha cada día. Y porque el resto del día no hacen nada. Que es menos que cuidar animales y hacer quesos.


Digo todo esto por si algún padre anda hoy buscando en la prensa un modelo de persona que enseñar a sus hijos.

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