Ir al contenido principal

Ikusi arte, portero


Egunon Mikel

Hace cuatro años el Espanyol ganaba 0-4 en San Mamés. Vaya paliza. Gorka Iraizoz jugó mal. Y San Mamés lo abroncó. Algunos, incluso, se rieron de él, y hacían uuyyyy cuando agarraba una pelota fácil.

Gorka se fue a su casa ese día, jodido, y cuando volvió al equipo le esperaba el banquillo. No buscó excusas fuera: que si con este sistema los porteros jugamos muy expuestos, que si la sombra de Iribar es alargada, nada. Buscó ayuda en otros para mirar dentro de sí mismo, y encontrar los motivos por los que su rendimiento era tan malo. Y haciendo cosas distintas, mejorar.



Y volvió. Tardó menos de un mes. Reapareció en Pamplona, firmando una actuación impecable. Y se quedó cuatro años más debajo de los palos del Athletic, estando siempre entre los mejores porteros de la que llaman la mejor liga.

Ahora se va. La ley del fútbol, dicen. Hasta él, que piensa que Kepa y Remiro son mucho mejores de lo que él era con su edad.

Y yo, que voy a todos los sitios, hasta al fútbol, pensando a ver qué aprendo hoy, me reafirmé, viendo la crísis de Gorka en el invierno de 2013, que solo te puedes cambiar a tí.

Para poder después cambiarlo todo.

Ikusi arte, portero.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Agur, Miguel

Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres. No es ya un extraño país lejano en el horizonte, es cita donde me aguardan pupilas que me conocen, labios que me dieron besos, pieles que llevan mis roces. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, de gestos ya conocidos de amor, de abrazos que acogen, en los que revivir puedo amadas palpitaciones, y tantos y tantos sueños que aguardan consumaciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones: me gusta saber que Dios prepara para los hombres Paraísos que permiten recuperar los adioses. Allí se me van llegando uno a uno mis amores, con besos hoy silenciosos que tendrán resurrecciones. Se me va poblando el cielo de rostros y corazones, se va volviendo mi hogar, llenándoseme de nombres.

un regalo original

Ya tengo pensado lo que voy a regalar en Navidad. Unos canadienses han inventado la chaqueta inteligente, capaz de detectar el estado de ánimo de su portador, y de subirselo, si fuera necesario, a través de la reproducción de archivos multimedia. Cuando la prenda, gracias a sus sensores, identifica en el portador una emoción decaída, se conecta a Internet y le ofrece, gracias a un altavoz que tiene en la capucha, canciones o frases para reconfortarle. La chaqueta tambien puede proyectar imágenes emotivas o texto en una de sus mangas. Imagínate, que vas por la Gran Vía y de repente una señora deprimida encapuchada con la que te cruzas empieza a emitir el I was born to love you de Freddy Mercury a todo volumen, qué susto. Y que cuando te giras para mirar lees en los neones de sus brazos Dios te quiere , o Mariano te ama , o soy fea pero resultona . Aunque yo ya tenía una chaqueta anti - estrés. Con los bolsillos llenos de chocolatinas. Y sin tanta mariconada.