Egunon, Mikel. En Bilbao ha amanecido lloviendo y con temperatura fresquita, lo normal para estos días de julio, pero el ambiente sigue calentito con lo de Bielsa. Algunos simples dicen que no entienden lo que está pasando, total, por unas obras de nada, y lo que no entienden es que lo que está en juego es decir la verdad o no decirla, aunque sea por una obras, como cuando en casa falta media pizza y nadie dice quien se la ha comido, lo importante no es la pizza, sino que alguien está mintiendo, y eso está feísimo. Y si eres Bielsa, más que feísimo.
Miguel Salaverría era un hombre bueno. Sirvió a los hombres y a los niños con las cosas de Dios. Cuando se ocupó de las obras de la Catedral de Bilbao, dejó grabado en un capitel el escudo del Athletic. No vaya ser que te traspongas en el rezo y te pienses que estás en Notre Dame de París, o en Chartres. Le escuché hablar de la muerte muchas veces, así que seguro que se preparó para cuando llegara. Quiero creer esperó a que acabara el partido de anoche en Alemania para entrar en el cielo sacando pecho, y que a estas alturas habrá vendido más camisetas rojiblancas entre los santos que Messi entre los chinos. Descansa en paz, amigo de los niños y de Dios.
Comentarios
Publicar un comentario